Fai tempo, nin me lembro como, atopei o Diario de una mujer gorda e engancheime de tal xeito que non puiden parar de lelo. Unha muller arxentina con poucas espectativas na vida que recibe un blog como agasallo do seu fillo maior para que non se deprima tras quedar sen traballo. Empezas…
<<Como si nos costara poco traer el pan, el Caio pasó un rojo y nos cayó una multa.
Ciento diez pesos por lo del semáforo, y doscientos cinco porque es menor de 16. Total: trecientos quince mangos que hay que pagar o nos secuestran la tatadiós, que tras cartón es la única movilidad que tiene el Nacho para ir al puesto.>>
así e ata o final non podes deixalo. Polo menos así me pasou a min.

Agora tamén está en versión escrita coa firma do seu verdadeiro autor Hernán Casciari que dame a min non se debe parecer moito a Mirta Bertotti.
Pasado un tempo Mirta volveu enchurfar a súa computadora nunha segunda parte do seu blog, que ainda non lin, pero xa me tarda.
Diario de una mujer gorda
Hace un tiempo, ni me acuerdo como, encontré el Diario de una mujer gorda y me enganché de un modo que no pude dejar de leerlo. Una mujer argentina con pocas espectativas en su vida que recibe un blog como regalo de su hijo mayor para que no se deprima tras quedar sin trabajo. Empiezas…
<<Como si nos costara poco traer el pan, el Caio pasó un rojo y nos cayó una multa.
Ciento diez pesos por lo del semáforo, y doscientos cinco porque es menor de 16. Total: trecientos quince mangos que hay que pagar o nos secuestran la tatadiós, que tras cartón es la única movilidad que tiene el Nacho para ir al puesto.>>
y hasta el final no puedes dejarlo. Por lo menos así me paso a mi.
Ahora también está en versión escrita con la firma de su verdadero autor Hernán Casciari que algo me dice que no se debe parecer mucho a Mirta Bertotti.
Pasado un tiempo Mirta volvió a enchufar su ordenador en una segunda parte de su blog, que aun no leí, pero ya me tarda.




